El frío extremo es un enemigo bien conocido de la electrónica. Cualquiera que haya dejado un teléfono inteligente afuera en un día de nieve sabe lo rápido que se puede agotar y apagar una batería estándar. Las temperaturas bajo cero ralentizan las reacciones químicas internas que generan electricidad, lo que hace que las fuentes de energía tradicionales fallen.
Leer más